Hace unos 4 años, un grupo de expertos de la NASA dirigidos por la Dra. Helen Tejuela,
realizó un estudio secreto de la camiseta del Chumari, el punta más transpireitor del equipo de fútbol sala
de 1º BACH que juega en la liga EyG. Pertrechados[1] de
las correspondientes mascarillas para evitar los efluvios chotunos[2] que
desprendía la prenda (peor que el polonio 210, oye...), sometieron a la
camiseta a una semana de intensos estudios en el prestigioso T-Shirt Guarrindongui’s Institute of
Oklahoma. Estos son los resultados de la investigación. Encontraron:
·
Restos de ADN de 5-6 personas y un Yorkshire (no sabemos
si son de la mascota del equipo)
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154 microrroturas por tracción (agarrones)
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Un moco fosilizao de la era cuaternaria en la manga derecha.
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10 recosidos de costuras.
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Algo de sidra el Gaitero (suponemos de alguna
celebración)
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Restos de actividad eléctrica en la zona del escudo (creemos
que el corazón dejó rastro de su alta actividad)
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0,5 ml. de una solución acuoso-salina (lágrimas,
probablemente)
Al comenzar la liga en septiembre, cada jugador/a recibe
la camiseta de su equipo y que le acompañará toda la temporada. Son juegos de
prendas que se renuevan cada 5 ó 6 años. Esta medida tiene un motivo: durante
un año uno debe hacerse responsable de un bien que otros han disfrutado antes,
y que debe dejar en el mejor estado posible a otros que vendrán. Lo de menos es
lo que cuesta: la camiseta es algo más que unos metros de tela azul y blanca
que nos sirve para diferenciarnos del contrario. Es como si valorásemos la 9ª
Sinfonía de Beethoven por la calidad del papel en que está escrita. Lo que vale
no es el soporte material, sino lo que significa.
Ponerse la camiseta es conectar con la historia de tu
equipo. Es hacerse representante de sus valores, de su estilo de juego, de su
filosofía de la competición, de su manera de estar en el campo. La camiseta de nuestro equipo quiere significar buen juego, elegancia, coraje, limpieza y educación. No
vivir así la competición es como interpretar la 9ª de Beethoven con cazuelas de
cocina: se estropea el significado.
Por eso los entrenadores llevamos mal que la camiseta se
deje tirada en el suelo los días de calor o se lleve atada a la cintura para
tapar mi orondo trasero o porque prefiero lucir palmito[3].
A los juveniles que pasan a los equipos de mayores se les regala esa última camiseta que han llevado. Para ellos no hay
mejor colofón a su paso por los equipos del cole. Y estoy seguro de que si el
equipo de la NASA
tuviera instrumentos para analizar las emociones que contiene esa última
camiseta seguro que hallarían grandes dosis de alegría compartida, de amistad
fraguada en las dificultades, de anécdotas superdivertidas, de superación
personal y de vivencias irrepetibles. Así que… trata bien a tu camiseta; no tanto
por lo que es como por lo que significa.
También en Cuaresma los cristianos sentimos especialmente los colores.
El morado con que se revisten los sacerdotes en la Eucaristía -que también
se usa en adviento- nos habla de pretemporada, de entrenamiento exigente. La
cuaresma es algo así como la preparación para los play-offs de Semana Santa.
Exige cuidar la alimentación renunciando a los caprichos, concentrarse en el
campeonato mejorando la oración y esforzándose en lo que más nos cuesta. Merece
la pena el esfuerzo para poder vivir los play-offs con intensidad.
