viernes, 8 de junio de 2012

NO CAMBIES NUNCA (junio 2012)




Philip O’Succion, profesor emérito de la Universidad de Yalevale, comenta en el capítulo 25 de su tesis doctoral titulada The influence of kitsch in contemporary sport[1]  que “difícilmente se podrá encontrar en los anales del deporte un equipo más cursi que aquél equipo de voleibol femenino del A.D. Recuerdo que ganó la fase regional de la liga infantil del año 1967”. Junto con el equipo de investigadores de la facultad de Parapsicología de dicha universidad realizó un estudio de las cacofonías que habían quedado impregnadas en el ambiente del antiguo, añorado y ya derribado frontón. El resultado de dicho estudio se pudo ver en un reportaje del programa 4º Milenio del pasado noviembre, coincidiendo con la festividad de todos los santos. En las grabaciones que aportó el profesor O’Succion pueden reconocerse las siguientes frases con las que el mencionado equipo solía animarse tras ganar –o perder- un punto:
“Zipi, Zape, Recuerdo al ataque”; “Cohete, cañón, Recuerdo campeón”; “Somos del Recuerdo, somos los mejores y, aunque no ganamos, somos superiores”… y otras parecidas que, por falta de espacio y por respeto a la sensibilidad de los lectores, no nos ha parecido oportuno reproducir.
                La jugadora que lideró a esta promoción de gran calidad deportiva y pésima literaria fue la capitana Lola Mento. El año que dejó el equipo de voleibol del colegio para dedicarse a organizar su puesta de largo, sus compañeras le hicieron un regalo inolvidable a la par que original: le regalaron una camiseta con los colores del equipo dedicada por todas sus compañeras. Dicha camiseta es mencionada también por el profesor O’Succion en su tesis como ejemplo de una aglomeración de cursiladas de proporciones similares a una manifestación de Barbies indignadas a la puerta del hotel de Justin Bieber:
“Nadie es perfecto, Lola eres la excepción”/ “Siempre estarás en mi disco duro, aunque cambie de Ipad3”/ “Dos claveles en el agua no se pueden marchitar, las amigas que se quieren no se pueden olvidar”/ ”Siempre unidas, como el esmalte a la uña”… Y, por supuesto, la que no falta nunca en este tipo de recopilaciones de joyas literarias: “Lola, no cambies nunca”
                Alguna vez también me han escrito esta frase en alguna postal de final de temporada, y siempre me ha hecho sonreír porque hubiera preferido que me dijeran qué era exactamente lo que no tenía que cambiar y qué lo que sí; al estilo de: no cambies tu exigencia, me ayuda a mejorar;  o ¿por qué no cambias los chistes que haces en los estiramientos, que son los mismos que les hacías a mi padre?, o ¿por qué no cambias un poco tu carácter (que no hay quien te aguante)?, o ¿por qué no preparas mejor tus entrenamientos?
                Y esa misma frase me hace pensar en los alumnos de 2º BACH que acaban su paso por el colegio. Y me resisto a pedirle a la Virgen del Recuerdo, como solicitud para todos ellos, que no cambien. Me sale más rezar porque les hayamos preparado para aterrizar en un mundo que cambia rápidamente. Solamente quisiera que no cambiasen la intención de hacer el bien y de intentar ser cristianos ejemplares, que no es otra cosa que intentar mirar todas las realidades con la mirada de Jesús y que creo que es la mejor aportación que pueden hacer a nuestro mundo.
                Que Dios os bendiga cambiando sólo lo accesorio para ser mejores personas.





[1] La influencia de lo cursi en el deporte contemporáneo

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